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martes, 3 de febrero de 2009

El Teniente B (2)


Son exactamente las seis en punto de la tarde. El Teniente B termina su última tasa de café, sin compañía, pues no hay pan árabe ni mermelada.

"Ese del sexto piso" extraña esos días en que lo deforme tomaba forma en su mente para luego esculpirlo. El concepto de escultura se volvía a escribir cuando el Teniente B presentaba alguna obra.

La nostalgia es pasajera y el Teniente B ahora se dispone a encender el Televisor después de diez minutos de reflexión, en que finalmente escribió: Olvidé esculpir mis huellas.

martes, 27 de enero de 2009

El Teniente B


Justo a las seis en punto de la tarde el Teniente B acaba su última tasa de café acompañado por el salado de sus dos panes árabes cubiertos de mermelada de fresa, para contrastar cierto experimento.

Muchos en la calle lo desconocen, se refieren a él como "ese del sexto piso"; pero eso no preocupa al Teniente B que ahora enciende el televisor luego de diez minutos de reflexión en donde escribió: Estoy cubierto de mermelada.

martes, 20 de enero de 2009

De-formaciones bacterianas

Su vida era una microscópica vista en planta. Con tangencias sobrerecogidas de sal ambiental y presumidos colores de rosas que no significan nada. Sólo hambre de espanto al vacío. Sólo señas circulares amorfas. Sólo rabia y sólo un corazón microscópico en vista en planta. Así son las bacterias.

Protagonistas vivos de los libros de ciencias, en los que el color verde paradógico no transmite esperanza sino una sensación vomitiva de no querer recibir sus consecuencias malditas, internados en sábanas blancas (o verdes-ciencia). Es terrible sentir la canción de cada segundo mientras las bacterias actúan en torno a la taza de leche azucarada suavemente. Los círculos pierden su forma y pasan a ser parábolas, elipses, ovoides hasta triángulos. ¿Cómo un triángulo salió de un círculo?, ¿cuál será su área?. En ese espacio de medio centímetro entre baldosa y baldosa, hay una temerosa fiebre a esos esqueletos manchados, sucios, inconcientes; multiplicados por mil y elevados a su máxima armonía de carnaval, el fango. La partitura pierde sus compaces, todo se ha descontrolado, flota y flota como papel publicitario lanzado desde el décimo piso en que las bacterias atrincheradas destruyeron gran parte de la cortina con sus unicelulares formas desastrosas, indescriptibles, malévolas o sacras para sus espejos. Sí, se ven al espejo, ven su rostro marcado de cera negra, deleitándo su estilo de bailar ante miles de galletas espectantes, besos de madre y tus saludos mañaneros bien recibidos. También nos invaden y se rién con mis diminutivos, cargadas de descargo y de atrocidades bélicas. Nada les importa: las señales de tránsito, el parqueo especial, las ordenes militares, pasan desapercibidas cuando viajan sin destino al encuentro con sus similares. No forman familias ni tienen romances, pero buscan algo, sé que buscan algo. Son ambiciosas, lo quieren todo de un solo tirón y sin necesidad de pedir permiso porque no son parientes ni parejas distantes, por lo tanto no se traicionan entre sí excepto si alguna de ellas le cogió alguna vez cariño a un bolígrafo que trasmitió sus últimos latidos, ¿tendrán razón?. Son nada pero buscan algo, probablemente en su deslíz desesperado se esconde esa respuesta, esa esperanza; por ello el último libro de ciencia se caracteriza por las variaciones de color verde que presenta sin vergüenza, tal vez espera algo.

Nuestra vida es una ámplia vista en planta en escala natural. Con diámetros que son nuestros puentes significantes y con nombres propios. Sólo la pérdida del hambre. Sólo señas de luminosos faroles. Sólo un escudo y un ámplio órgano a escala natural. Así son las anti-bacterias.

jueves, 15 de enero de 2009

Tele-novela


La telenovela dio una vuelta de ciento ochenta grados cuando Augusto, el hijo de la protagonista, lloriquea y se retuerce al enterarse en boca de su propia madre, que sus verdaderos padres fueron encontrados entre los escombros en el año 1983, en que una exploción al edificio más grande de oficinas acabó con sus vidas. En otra escena, la esposa enfurecida da rienda suelta (frase telenovelera) a sus impulsos, cogiendo desesperadamente un cuchillo (elemento telenovelero) cuando sorprende en una misma cama a Joaquin (su esposo) junto con Marisol, la sirvienta; por suerte la esposa es detenida por Joaquin y su... amante (palabra telenovelera, luego del suspenso telenovelero) , así que no corre sangre en esta escena. Será cosa del horario en que aparece la telenovela, aunque en el canal vecino al mismo horario se transmite "Los crímenes más escalofriantes de los últimos tiempos". Ya imaginarán las imágenes que quitan el apetito. Cinco minutos más trade llega el minuto con cuarenta y cinco segundo dedicado a los comerciales: se promociona el nuevo disco de la banda Los Disconformes, seguido por la crema hecha a base de nácar, ahora más potente y por último se corre el anuncio más duradero sobre los descuentos de locura en el centro comercial: zapatos, carteras, acccesorios y todas las prendas de vestir a descuentos especiales y descuentos sobre descuentos. Cuarenta y cinco segundos dura tal anuncio. Volviendo a la telenovela, Marisol ya despedida de su trabajo de sirvienta, huye a su pueblo (palabra telenovelera) para evitar desgracias, en dónde la espera su padre de setenta años interpretado por el actor más veterano, en mejor sentido: leyenda. Son las dos de la tarde y termina la telenovela, con sus respectivos adelantos para el próximo capítulo vistos en una pequeña cuadrícula orientada a la esquina superior derecha de la pantalla, mientras bajan rápidamente los créditos al lado de la cuadrícula de escenas futuras y el camarógrafo que trabajó en esa novela trata de ubicar velozmente su nombre. El camarógrafo se llama Juan Alonso Castillo de la Vega (nombre telenovelero) .Todo es telenovelero: Los Disconformes, la potente crema de nácar, los descuentos sobre descuentos. Todo.

viernes, 2 de enero de 2009

Naipes

Guillermo, un argentino de 55 años, cumple una condena de cadena perpetua. Tiene un único hijo llamado Julian de 27 años, que además de escritor es arquitecto. Julian cogió el gusto por la arquitectura desde muy pequeño, realizaba habilmente toda clase de proyectos apoyado siempre por cartones, papeles y naipes. Hacer casas de naipes era su deporte mental preferido en el que pasaba horas porque había una particularidad: cada casa debía ser edificada bajo un mismo palo; es decir, una ventana de diamante no podía ser ubicada en una pared de corazones, o el techo de tréboles no podía sostener las paredes de espadas en el siguiente nivel. Los reyes de la baraja no eran utilizados como material, ellos obviamente ocuparían tales hogares ubicados no por procedencia, sino por preferencia de los mismos reyes. Los reyes de corazones tenían peleas constantes, entonces eran colocados en el hogar de espadas, mientras los reyes de espadas que eran fanáticos de la botánica, se les colocaría en la casa de tréboles. Los reyes tréboles concurrían a un fantástico joyero, destacado por sus trabajos en diamante, y es en esa casa de diamantes donde los tréboles colocarían sus estupendas joyas; y finalmente los reyes diamante gustaban de la poesía romántica y preferían estár bajo un techo pintado de corazones, entreteniéndo la vista con la fachada del Teatro Nacional Cervantes, en Buenos Aires. Cuando Julián tenía 7 años, Valeria su madre, acababa de cocinar la cena y llamaba a Julian a que se acercase, y éste no aparecía. Valeria fue a buscarlo a su habitación, allí lo encontró "jugando" y Valeria cansada de no ser escuchada demolió con sus manos de olor a cebolla la casa de corazones, pronunciándo después: ¡baja a comer ahora!, por un instante la madre de Julian se convirtió en Godzilla. Un año más tarde, Guillermo es condenado a cadena perpetua tras asesinar a su esposa con una daga del siglo XX que guardaba junto a unos pendientes de diamante en forma de tréboles, recién robados.

A eso llamo: suerte de principiante.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Molino de viento

Raúl cuenta:

"Una vez fui al campo con mi padre, yo estaba muy ansioso de ver aquel molino del que todos hablaban y mi padre sólo iba a acompañarme. Éste molino - decían - predecía el futuro con el mover de sus aspas por el viento, no contaba con ningún mecanismo adicional, cosa que lo hacía aún más misterioso. Había que contar las vueltas de las aspas por 30 segundos; 5 significaban trabajo (en mi caso estudio), 12 significaban salud, 17 significaban dinero, 35 significaban amor (no se sabe porqué tantas), 2 significaban vida y una sola vuelta significaba la muerte.
Esa tarde de campo con mi padre incrédulo aunque algo curioso, presenciamos a las aspas de molino, que para sorpresa mía, solo dió una vuelta. Yo, por supuesto, me asusté. ¿Será que mi padre no controló bien el tiempo?; a lo que éste, en su momento me respondió: "fueron 30 segundos exactos".
Al día siguiente como todos los días esperaba a mi padre a la salida de la escuela; no llegaba y ya se iba el último estudiante. Entonces vi a mi madre aparecer, presurosa y muy triste; tomó mi nuca y me dio la lamentable noticia que mi padre había muerto. Yo, por supuesto heché a llorar enseguida y me acordé del molino que vimos ayer y de sus aspas de vueltas tan desicibas que al parecer no eran para mí."

¿Será que los incrédulos tampoco creen en sí mismos?

martes, 2 de diciembre de 2008

El tiempo y sus habilidades (part. 1)

Olvidemos por un momento el deseo acelerado de ser grande; "todo tiene su tiempo", dice el joven sesentero apenado por el choque radial en una curva peligrosa producida por la torpeza de los noventas y el canal 47, si lo ven. Más allá bajo la columna blanca o zona de seguridad se oye el llanto de un infante desesperado, manifestando que el juego del que lo han separado se tornaba interesante cometiendo su ida a la siguiente fase donde Godzilla se apiadó de su ciudad, tal vez por la forma inocente del lanzar de sus fichas o quizás porque Godzilla tuvo que atender a otra chiquilla.

Para aquella ocasión requería un par de horas perdidas por correcciones de pequeños pasos, o del recordar de las fórmulas que el principio no me gustaban y que luego las iba arrimando al rincón de la memoria. Pedía tiempo para borrar, corregir, apuntar, resaltar, ordenar; la calificación lo afirmará si le hecho la culpa al segundo de error o al segundo en la pared. Ante todo trago amargo tengo una imagen congelada, por suerte le puedo decir muchas cosas sin darme cuenta de que oscurezco, como y duermo a diferente hora; como un juego de olimpiadas en donde hay que madrugar para ver si cae una medalla que nos llevaría al triunfo matinal al mismo tiempo en el que el deportista se la pone rodeado de paraguas.

La persona horizontal está enfadada con el timbre de la responsabilidad, odia enfriarse al mismo tiempo que acomoda la vestimenta a acompañarlo en el largo trajín, pero sobre todo no entiende porque apareció en sus sueños una tía lejana al que ve solo los fines de semanas cubierta por el terreno verde que presume su vida después de una muerte; luego no sabe como llegó a Las Vegas acompañado por sus actrices preferidas a apostar las mansiones repartidas en los cinco continentes y en lo remoto de sus islas, pues tiene muchas porque las en las 8 horas diarias él puede ser hasta un hombre espacial.